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¿Porqué se me olvidan las cosas?

Neuropsicóloga Adriana Castillo de Ruben

Le ha sucedido que olvidó ¿dónde dejó los lentes? O que entra a un cuarto y se le olvida ¿qué iba a hacer?, ¿se le olvidan los nombres de las personas?, ¿se le van las palabras al hablar?, ¿antes tenía una memoria extraordinaria y ahora nota que se le olvidan las cosas?, ¿se le olvidan las cosas recientes pero recuerda la información de hace muchos años?.


¿Qué es la memoria?

La memoria es un proceso complejo que consiste en una serie de etapas sucesivas que difieren en su estructura psicológica, en el “volumen” de huellas capaces de ser fijadas y en la duración de su almacenaje y que se extiende durante cierto tiempo.

Se ha sugerido que el proceso de memorización comienza con la impresión de datos sensoriales; la siguiente etapa en el proceso mnésico es la transferencia de los estímulos al estado de memoria de imagen: los estímulos percibidos son convertidos en imágenes visuales, la cual es un proceso intermedio, que va seguido, a continuación, por el último estado, la codificación compleja de huellas o su inclusión en un sistema de categorías ( como cajones de un archivero) que son codificados con respecto a signos diferentes de los cuales el sujeto escogerá en el momento del querer recordar la información.

La persona que desea recordar cierto elemento de información muestra cierta estrategia de recuerdo, escogiendo los medios necesarios, señalando los signos importantes e inhibiendo los no importantes, seleccionando, según el propósito del trabajo lo que desea recordar.

El problema del olvido está estrechamente relacionado con el del recuerdo; antes se proponía que olvidábamos porque que el olvido se debía a la extinción gradual de la huella de memoria por el paso del tiempo, pero actualmente se ha postulado que el olvido es el resultado de influencias inhibidoras (distracciones) de estímulos irrelevantes o interferentes sobre las huellas de memoria.

La memoria implica una función biológica que permite el registro, la retención o almacenamiento de información y la recuperación o evocación de la información previamente almacenada.

1) registro o recepción: la información es registrada por una modalidad sensorial particular, como la visual, auditiva o táctil. Una vez que la aferencia (entrada) sensorial ha sido recibida y registrada, esa información se mantiene temporalmente en la memoria a corto plazo.

2) Retención o almacenamiento: consiste en un almacenamiento de la información en una forma más permanente (memoria a largo plazo). Este proceso de almacenamiento es facilitado por medio de la repetición o asociación con otra información ya almacenada antes. El almacenamiento es un proceso activo que requiere un esfuerzo considerable a través de la práctica y evocación.

3) Evocación: es el paso final en el proceso de memoria, en el cual se recupera la información almacenada.

A manera de ejemplo, la memoria es como un archivero en el cual quiero guardar, por ejemplo, un folder. Primero, debo saber a qué cajón corresponde ese folder, si va en el cajón de pacientes clínicos o en el cajón de material de trabajo. Una vez detectado que va en el primer cajón del archivero, debo ponerlo en el orden alfabético adecuado. Es evidente que si lo coloco (almacenamiento) en el cajón inadecuado y en el orden alfabético que no le corresponde, va a ser muy difícil que lo encuentre. De la misma manera que si abro el cajón, me distraigo y nunca lo guardo (registro) y lo dejo encima de la mesa, no lo voy a poder encontrar en los cajones cuando lo busque en el archivero. O tal vez, si busco en el segundo cajón (evocación) en lugar del primer cajón donde lo guardé, tampoco no lo voy a encontrar.

¿Por qué puedo recordar información de hace muchos años y se me olvida lo que me dijeron hace unos minutos? Tipos de memoria.

Clínicamente la memoria se ha dividido en tres tipos:

1) inmediata: se refiere a la evocación de una huella de memoria después de un intervalo de pocos segundos, como la repetición de dígitos. La cual va muy de la mano con los procesos de atención necesarios para no distraerme cuando quiero adquirir nueva información.

2) reciente: se refiere a la capacidad para recordar eventos día con día. De hecho, la memoria reciente es la clave para aprender nuevo material y evocar ese material después de un intervalo de minutos, horas o días. En este tipo de memoria es necesario que exista un plan o estrategia para aprender la información y que consolide adecuadamente en huellas de memoria. La memoria reciente es la que más se afecta con el envejecimiento normal debido a que se afecta la producción colinérgica del hipocampo como proceso normal, y es por eso que no puedo recordar lo que me dijeron hace unos minutos.

3) Remota: es la información obtenida muy temprano en la vida, como los nombres de los maestros y de los amigos de la escuela, fechas de cumpleaños y hechos históricos. Este tipo memoria generalmente se conserva en el proceso de envejecimiento normal, ya que el aprendizaje de esa información se dio en la juventud, en la cual existe un adecuado registro de la información y la conservación de las estructuras neurológicas encargadas de la memoria.

¿Existe en el cerebro una localización específica para la memoria?

La memoria es una función cognoscitiva que como tal no tiene una localización específica, sino que existen diferentes estructuras cerebrales que participan en los procesos que implica la memoria.

•El hipocampo, el cual es parte del circuito de Papez y se localiza en las estructuras mediales del cerebro, participa directamente junto con el fornix y los cuerpos mamilares en el proceso de consolidación de la información. La consolidación es el reforzamiento progresivo de las huellas de memoria para hacerlas permanentes, y esto se realiza organizando en categorías la información. Las lesiones a este nivel imposibilitan la adquisición de toda información nueva, conservándose la memoria remota.
•En la superficie lateral del lóbulo temporal se lleva a cabo el almacenamiento de la información, el cual es un cambio físico permanente en el cerebro, hemisferio izquierdo para información verbal y hemisferio derecho para información no verbal.

•Los lóbulos prefrontales se encargan de establecer un plan y estrategia adecuada para el recuerdo, así como un adecuado nivel de atención y de la clasificación secuencial de la información. La alteraciones en la región frontal basal provocan un síndrome caracterizado por trastornos severos en la evocación.


¿ Cuales pueden ser las causas de las fallas de memoria?

En el envejecimiento usual se incluyen una serie de factores que pueden contribuir a una degeneración sutil del sistema nervioso central, y por lo tanto, de la memoria: los problemas metabólicos (diabetes), arterioesclerosis (después de los 50 años sólo un 50% de los sujetos están libres de arterioesclerosis cerebral), hipertensión sistólica, pérdidas en el funcionamiento renal y en la función respiratoria.

Otra causa pueden ser la depresión, la cual va asociada a menudo a trastornos de memoria y a cierto grado de deterioro intelectual. sobretodo en procesos que son dependientes del esfuerzo. El patrón observado en pacientes deprimidos implica una afectación de la elaboración verbal, dificultad en el acceso a la información aprendida e ineficacia para usar estrategias para el aprendizaje de elementos nuevos. Los déficits de memoria son en general leves y a menudo son parcialmente reversibles con tratamiento antidepresivo.

El déficit de memoria asociada al envejecimiento es conocida como “Afectación de la memoria asociada a la edad” (AMAE) o déficit benigno de la memoria, y se ha explicado por un déficit colinérgico que produce degeneración del hipocampo, el cual se encarga de el registro de información reciente. En la pérdida de memoria en el envejecimiento, cuando no se puede evocar un determinado tipo de información, se puede proporcionar detalles y elementos relacionados con esta información; se trata de un déficit de memoria del tipo forgetfulness. Los nombres de difícil acceso en un momento determinado pueden ser evocado momentos después, y la persona es consciente del déficit y demuestra preocupación al respecto. Por el contrario, la forma maligna de la alteración de memoria afecta tanto a hechos importantes como a los irrelevantes y va acompañada de ausencia de conciencia del déficit, o despreocupación por el déficit.

La alteración de memoria también se da en procesos degenerativos como por ejemplo la Enfermedad de Alzheimer. Un rasgo distintivo de esta enfermedad es que, a diferencia de la amnesia benigna, se produce una pérdida de información previamente aprendida que afecta no sólo los recuerdos más recientes, sino también a la información plenamente consolidada como es el lenguaje, el uso de objetos, la capacidad para reconocer objetos comunes y personas familiares, es decir, un síndrome demencial caracterizado por el deterioro progresivo de las funciones neuropsicológicas de memoria, lenguaje, habilidades visuoespaciales, y de razonamiento, y cambios emocionales y comportamentales generales.


¿Cómo se evalúa la memoria?

La evaluación de la memoria puede llevarse a cabo a través de un examen clínico o una evaluación neuropsicológica a partir de pruebas simples que en ocasiones ponen de manifiesto un déficit de memoria no observado al interrogatorio. En este examen es fundamental evaluar los diferentes tipos de memoria: memoria inmediata, memoria reciente verbal y visual, y memoria remota. Es conveniente también evaluar la memoria semántica (aprendizajes culturales mediados por símbolos, sin referencia personal, que varían en función del nivel cultural) y la memoria episódica (adquisiciones de la vida diaria según su valor afectivo que se organizan de manera espaciotemporal)

Existen pruebas como la Escala Clínica de Memoria de Wechsler, en donde se evalúa la capacidad de repetición de dígitos (memoria inmediata); la reproducción de una figura presentada visualmente, la capacidad de retención de una pequeña historia, o de pares de palabras (memoria reciente); y el recuerdo de información adquirida en las primeras etapas de la vida (memoria remota).

La importancia de la evaluación detallada del proceso de memoria y de los tipos de memoria que pueden estar alterados estriba en que permite un diagnóstico diferencial entre diferentes padecimientos como envejecimiento normal, depresión, Enfermedad de Alzheimer o cualquier otro proceso degenerativo; así como también, permite realizar un diagnóstico diferencial entre las zonas del cerebro que están afectadas, ya que diferentes estructuras anatómicas se encargan de diferentes procesos de memoria.

También es importante mencionar que la importancia de hacer una evaluación de la capacidad de memoria, es conocer qué otras alteraciones se están presentando además de las alteraciones de memoria, ya que pueden venir acompañadas de alteraciones en la orientación, en el movimiento en la percepción de relaciones espaciales, alteraciones de lenguaje, y muchas otras funciones cognoscitivas.

Es importante que el médico especialista realice un rastreo rápido de funciones nerviosas superiores en el consultorio con pruebas como el Folstein, el Mini Mental State Examination; ya que de encontrarse éstas con alteraciones, deberá realizarse una evaluación neuropsicológica completa, que determine las funciones afectadas, el grado de afección, el patrón de alteraciones observado, a qué diagnóstico corresponden las alteraciones, y el plan de plan de tratamiento para cada paciente.


¿ Cómo notar que la pérdida de memoria es normal o anormal?

Envejecimiento normal.

Así como existen cambios en la agudeza visual y auditiva con la edad, también existe disminución en la capacidad de memoria y aprendizaje. Se incrementan los olvidos y disminuye la capacidad para adquirir nueva información; sin embargo, la disminución en la capacidad mnésica o de memoria es lenta, sin un empeoramiento acelerado en los últimos meses, como sucede en la Enfermedad de Alzheimer.

La memoria que más se disminuye con la edad es la memoria reciente verbal y no verbal, sobretodo, en la capacidad de almacenamiento de información nueva. Es decir, a pesar de que se puede mantener la información por unos segundos, no logra “gravar” o almacenar adecuadamente la información en huellas de memoria permanentes.

Otra dificultad que se da en el envejecimiento como proceso normal radica en el proceso de evocación. Puede suceder que sabe el nombre de una persona pero no puede recordarlo o se le olvida la palabra al hablar y nota “que ya no habla de corridito”.

La reducción en la memoria reciente se ha explicado por una disminución en estrategias adecuadas de almacenamiento, y de recuperación de la información. Por ejemplo, si voy a un centro comercial y me estaciono en “I-16 en el nivel 3”, tengo que hacer la asociación: “Ignacio tiene 16 años y tiene 3 hermanos”, para recordar donde me estacioné; proceso que está alterado en el envejecimiento normal.

También sucede que cuando el proceso de almacenaje es frágil, se disminuye el recuerdo por factores interferentes. Es decir, si me relatan una historia y no tengo una estrategia adecuada para recordarla y además me distraigo con algo, es más fácil que se me olvide. Como sucede cuando voy por mis lentes a un cuarto y como me distraigo en el camino (intereferencia), ya no recuerdo a qué iba a ese cuarto.

Es importante mencionar que el “olvido senil benigno” se acompaña de rendimiento intelectual global adecuado, en el cual se conserva la capacidad de juicio y razonamiento, la orientación en lugares familiares; y su lenguaje no presenta cambios: no habla ni más lento ni más rápido, no necesita decir más palabras para expresarse (como “cantinfleando”), y no tiene dificultad para comprender lo que se le dice; contrario a lo observado en la Enfermedad tipo Alzheimer.


¿Tengo Alzheimer?

La demencia es un síndrome debido a disfunción de los hemisferios cerebrales, que produce desintegración de la conducta en el aspecto intelectual y emocional, alterando significativamente la función social y laboral. La demencia tipo Alzheimer se inicia después de los 50 años, y representa aproximadamente el 60% de todas las demencias. Se tocarán brevemente algunas cuestiones de esta enfermedad, ya que va a ser tratada en otro espacio de esta revista.

Durante la evolución de la enfermedad se han distinguido tres etapas:

1) amnésica o leve,

2) confusional o moderada y

3) demencial o severa.

La etapa amnésica se caracteriza por incrementos en los olvidos que interfieren con la habilidad para mantener su trabajo o completar tareas relacionadas al hogar, desorientación espacial, olvido de nombres de cosas sencillas como pan o mantequilla en su lenguaje espontáneo, alteraciones en la memoria reciente, dificultades en el cálculo o para reconocer lo que significan los números, pérdida de iniciativa o interés en sus actividades favoritas o hobbies, cambios frecuentes del estado de ánimo, y fallas en el juicio que lo llevan, por ejemplo, a ponerse una bata para ir al parque.

Durante la fase confusional se observa disminución importante en las funciones intelectuales, se acentúan los problemas en la denominación y encontrar las palabras al hablar, sustituye una palabras por otras, tiene fallas en la comprensión, se le dificulta reconocer amigos y familiares, camina sin dirección y se pierde, está más confuso, ansioso y presenta cambios de personalidad importantes y, se le olvida cómo realizar actividades cotidianas, como por ejemplo, cómo bañarse o cómo vestirse. Los estudios neurorradiológicos durante esta etapa pueden mostrar cambios atróficos y el Electroencefalograma puede mostrar lentificación.

En la última etapa, etapa demencial, los paciente presentan un severo deterioro intelectual y comportamental. El lenguaje expresivo se reduce hasta constituir un cuadro de semimutismo o mutismo, la comprensión se limita a órdenes muy sencillas, es incapaz de procesar nueva información o de aprender nuevo material, presenta incontinencia de esfínteres y con frecuencia queda reducido al la cama, y es incapaz de vestirse, bañarse o comer por sí mismo.

El diagnóstico de demencia a través de una evaluación neuropsicológica es muy importante sobretodo cuando se requiere establecer un diagnóstico diferencial con un proceso normal de envejecimiento o con un cuadro depresivo, ya que el tratamiento médico para cada de uno padecimiento será diferente.


¿En qué consiste una evaluación neuropsicológica?

La evaluación neuropsicológica se realiza a través de pruebas y baterías neuropsocológicas estandarizadas que examinan minuciosamente capacidades intelectuales o cognoscitivas como atención, memoria, lenguaje, lectura, escritura, coordinación motora, juicio, cálculo, abstracción, entre otras.

Una evaluación neuropsicológica debe incluir la evaluación de diversos procesos cognoscitivos para así evaluar todo el espectro de anormalidades en las funciones nerviosas superiores. En ocasiones es necesario valorar el aspecto emocional, ya que las quejas subjetivas de disminución de memoria pueden estar asociadas a un estado depresivo.

A través de la evaluación neuropsicológica se determina qué funciones cognoscitivas se encuentran alteradas junto con el problema de memoria o después de una lesión cerebral, indica el grado de afección presente y establece el plan de tratamiento para la recuperación de funciones cognoscitivas para cada paciente.

¿Existen tratamientos para mejorar la memoria?

Existen varios estudios procedentes de la investigación, realizados en estudios de humanos y animales, que se enfocan en el tratamiento médico para mejorar la memoria. Estos sugieren el uso de compuestos como la fisostigmina, la colina y la lecitina, o la proteína NGF, que serán tratados con más profundidad en otro capítulo.

Además de tratamiento médico, debe hacerse la Rehabilititación Neuropsicológica la cual no revierte las alteraciones de memoria, pero ayuda a compensar en gran parte las alteraciones de memoria, sobretodo en pacientes con Trauma craneo-encefálico y con Enfermedad cerebro vascular.

A continuación se mencionan algunos ejercicios que ayudarían en la mejoría de los procesos que requiere la memoria: codificación, almacenamiento y evocación.

Para mejorar la codificación (entrada):


• Para que haya una buena codificación de la información, lo primero que se requiere es una buena atención, por lo que si alguien nos está diciendo algo, es imprescindible que escuchemos con atención y no realicemos otra cosa al mismo tiempo como tampoco ayudará que estemos pensando en otra cosa porque seguramente no vamos a recordar lo que se nos dijo.
• Es conveniente que entendamos la información que queremos recordar, e inclusive es conveniente repetirlo con nuestras propias palabras.
• Se debe asociar la información a algo que pueda ser familiar o a algo que nos resulte ridículo, por ejemplo, “La clave de confirmación que me dieron fue LH-30”, se puede asociar a Lorna Hernández tiene 30 años
• Es mejor organizar la información por categorías, por ejemplo, al intentar recordar una lista de compras poner juntas todas las frutas, la verduras y la salchichonería.
• Si deseamos recordar el nombre de una persona, conviene repetirlo al momento de la presentación (“mucho gusto Juan”) ; si no lo escuchamos con claridad volverlo a preguntar (“ no escuche tu nombre completo”) y repetir el nombre de esa persona durante la conversación (“ qué opinas Juan de lo que están diciendo”)

Para mejorar el almacenamiento:


•es importante repetir la información, dar un tiempo de descanso, repasarla, volver a dar un tiempo más largo y volverla a repasar.
• Si tomamos algunas notas de lo que nos dijeron, ayudamos a que la información no sólo entre por vía visual sino también auditiva, y además tengamos dónde ir a verificar la información para el repaso. Aquí entraría el uso de agendas de bolsillo o agendas electrónicas.

Para mejorar la evocación:


•Es más fácil que recordemos la información en su contexto original, por lo que es más fácil recordar al señor de la farmacia, cuando está detrás del mostrador y no cuando nos lo encontramos en el parque. No se asuste esto es perfectamente normal.
• También es frecuente que no recordemos el nombre de una persona que hace años que no vemos, ya que no estamos usando su nombre con regularidad; a menos de que se dedique a repasar los anuarios de la escuela cada cierto tiempo como gimnasia cerebral.
• Es más fácil evocar la información a partir de claves o notas que se hayan tomado, por ejemplo, “¿cuál era mi clave de reservación?, Lorna Hernández tiene 30 años” Ah sí, LH-30.

A manera de resumen, las reglas de oro para una mejor memoria son:


•Poner más atención
•Hacer asociaciones
• Organizar la información
•Repetir la información
•Utilizar ayudas externas siempre que sea posible
•Y, tener la intención de recordar

¿Cómo mantener una mente activa? Aerobics cerebrales.

Una de las principales preocupaciones de la gente es si existen ejercicios que mantengan las capacidades intelectuales trabajando para retrasar de esta manera el deterioro de funciones nerviosas superiores. Es importante que se mantenga el cerebro constantemente estimulado para que se lleven a cabo nuevas conexiones neuronales. Entre los ejercicios que se recomiendan como aerobics cerebrales o gimnasia cerebral están los siguientes

• Aprender a tocar un instrumento nuevo
• Hacer crucigramas o juegos de palabras
•Involucrase en una actividad que no es familiar y que sea desafiante intelectualmente, como aprender matemáticas elevadas.
• Arreglar cosas que se descompusieron, y si no las arreglo, por lo menos desarmarlas y volverlas a armar.
• Actividad física moderada por los menos 20 minutos al día. Esto puede incluir caminar, tomar clases de baile, jugar boliche, etc.
• Aprender cosas que nos cuestan trabajo. Si nuestra actividad es verbal como la de un licenciado entonces sería conveniente tomar clases de pintura; si nuestro trabajo es en la computadora tomar clases de karate.
• Platicar siempre con gente interesante de la cual podamos aprender algo.
• Usar estrategias de memoria
• Hacer resumen de lo que leemos y tratar de aprenderlo, no se vale leer como “periquito” sin entender lo que leemos.
• Jugar juegos de mesa que requieran concentración, como ajedrez, damas chinas, mente maestra, batalla naval, etc.

•Y la regla de oro: Nunca es demasiado tarde. A los 70 años aún se puede tomar clases de computación, se puede aprender un nuevo idioma o se puede aprender a tocar el piano, por ejemplo.

 
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